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II Plan Estratégico de Málaga
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Diez años de planificación estratégica
 
       
   
1.- UN PROCESO CONTÍNUO

Como consecuencia de las rápidas transformaciones económicas y sociales que se han producido en las dos últimas décadas, las organizaciones públicas, en sus respectivos ámbitos de actuación, han empezado a reconocer la necesidad de adoptar un pensamiento que va más allá de la coyuntura del corto plazo o de los problemas puntuales.

Están adoptando directrices que orienten el conjunto de la actividad ciudadana tanto en el ámbito público, como privado, a través de un esfuerzo de búsqueda de soluciones a largo plazo.

Fruto de ello, Málaga comenzó a diseñar un plan estratégico para la ciudad en 1992, siendo una de las ciudades españolas pioneras en apostar por planteamientos estratégicos para el desarrollo de la ciudad desde una perspectiva más integral y sostenible.

Esta iniciativa se concretó en la presentación en 1996 del libro del Plan Estratégico de la ciudad, que definía un modelo de ciudad con cuatro líneas estratégicas centrales y una transversal (ciudad educadora y formadora), así como casi 200 proyectos que transformarían la ciudad.

“Una ciudad metropolitana de alcance mediterráneo, metrópoli de alta calidad de vida y respeto medioambiental, capital económica y tecnológica de Andalucía, capital turística y de ocio europea”
 
La elaboración del I Plan Estratégico de Málaga (I PEM) constituyó en su día una alternativa acertada y necesaria, especialmente en una ciudad tan relevante dentro del sistema regional andaluz y carente hasta entonces de una definición clara de proyecto de futuro.

La Evaluación de la ejecución del Plan, presentada en marzo del 2001, así lo constata y permite subrayar su contribución netamente favorable.

Ahora bien, pese a este balance positivo, no había que perder de vista que subsistían numerosas actuaciones pendientes de materialización, tanto entre las ya programadas como entre las que eran necesarias al hilo de las nuevas necesidades económicas y sociales. Es decir, lo ya conseguido debía apreciarse en su justa medida, pero era preciso tomar conciencia de que quedaba aún mucho por hacer.
  mar
 

A modo de conclusión, se recogía en esta Evaluación del I PEM lo siguiente: “Se puede decir que Málaga ha mejorado su posición competitiva en el mercado regional y nacional, aunque aún sigue necesitando consolidar una imagen de ciudad sólida que le afirme con ventaja en los mercados europeos y mundiales. La pronta terminación de las grandes infraestructuras de comunicaciones y transportes que están pendientes favorecerá esta transformación. Las buenas condiciones de la economía nacional han tenido una repercusión más fuerte en la ciudad, y la provincia en general, que en el resto de Andalucía y España. El mercado de trabajo ha sido uno de los avales de esta mejora, así como la construcción y los servicios turísticos han sido uno de los motores. La capitalidad económica y tecnológica de Málaga en Andalucía está empezando a ser respaldada por los datos estadísticos, así como por la opinión pública. No ocurre lo mismo con la desaseada capitalidad turística y de ocio europea, donde la mejora de las condiciones culturales y turísticas de la ciudad aún no pueden competir con los mercados exteriores, siendo necesaria una mejor coordinación con la oferta de la Costa del Sol y los agentes públicos y privados. En líneas generales las condiciones de vida de la población han mejorado y se han realizado grandes esfuerzos en el plano ambiental, aunque siguen existiendo deficiencias importantes que habrá que subsanar pronto para no frustrar las aspiraciones de desarrollo de la ciudad”.

Con este marco de la situación de Málaga y su posición en el entorno, el Patronato de la Fundación CIEDES reflexiona a finales de 2001 sobre el modelo de ciudad recogido en el primer PEM y comprueba que existen una serie de variables que no están suficientemente contenidas y que se convierten en elementos clave en el siglo XXI: la realidad metropolitana, los efectos de la globalización y las nuevas tecnologías y la velocidad de los cambios en el entorno, entre otros.

La planificación estratégica es un proceso flexible y abierto, con vocación de continuidad, capaz de hacer frente a una realidad dinámica donde la ciudad y su entorno están sometidos a continuos cambios. Por tanto, el II PEM nace como un Plan con nuevas ideas, capaces de mantener la ilusión, rentabilizando el esfuerzo realizado, llenado de contenido las actuaciones e incorporando nuevas opiniones y planteamientos. En definitiva, planteando un modelo de ciudad para el siglo XXI, para poder afrotar en las mejores condiciones los retos de los próximos años.

Siendo consciente de esta situación, el planteamiento del I PEM, con cinco líneas estratégicas y una específica para el Centro Histórico, que se creó al final de los debates, debía dar paso a una adaptación del mismo que permitiera, por un lado, relanzar las actuaciones previstas en él y, por otro lado, responder a los nuevos desafíos que se estaban planteando.

Como consecuencia de ello, se establecieron cuatro líneas de debate para el II Plan Estratégico de Málaga (II PEM), que recogen las inquietudes mencionadas y quieren servir de base para la reflexión sobre cómo conseguir una imagen de ciudad sólida, en línea con las tendencias de la globalización y de la sociedad del conocimiento, que se articule en torno a los grandes proyectos de transformación de la ciudad, y que se anticipe a la mayoría de los posibles cambios de los factores externos. Estas cuatro líneas de debate son: Málaga, ciudad del conocimiento; Málaga, ciudad de la cultura; Málaga, ciudad litoral; y Málaga revitalización urbana, ésta última considerada como transversal a las otras tres.

 
Modelo de Metrópolis
Todos estos retos deben considerar diferentes aspectos que ayudan o condicionan esta apuesta de desarrollo futuro para Málaga y que se pueden concentrar en cuatro grandes claves: la calidad, la sostenibilidad (entendida como desarrollo económico con justicia social y equilibrio ecológico), la participación y el compromiso ciudadano, y la sociedad y el trabajo en red.
Málaga revitalización Urbana
La definición de estas nuevas líneas de debate y cómo se llegó a ellas se refleja en el documento de ponencias base3 que se presentó en la Asamblea de Lanzamiento del II PEM, recogiendo además la transición desde el I PEM y las reflexiones que surgen de la interpretación del documento de evaluación del mismo.

 1.2.- La evolución del entorno y su incidencia

Málaga debe adaptarse a una serie de factores globales, más o menos comunes a todas las ciudades, como condición necesaria para tener una posición ventajosa en el conjunto de ciudades y alcanzar y mantener la capitalidad en los distintos aspectos que pretende. Junto a estos factores externos, existen otros factores o realidades propias de Málaga que surgen de la evolución y del entorno de la ciudad, que también condicionan de forma decisiva el modelo de ciudad. De entrada, en este libro se reflexiona sobre Málaga entendida más allá del concepto administrativo que limita el municipio a una serie de hectáreas. Se ha querido estudiar los retos, tendencias y estrategias de futuro atendiendo a un concepto amplio de carácter metropolitano, donde al hablar de ciudad se considera el espacio sobre el que se producen una serie de interacciones e interrelaciones diarias y que trascienden las fronteras físicas.


Málaga en este sentido amplio de conurbación, en su proceso continuo de adaptación del modelo de ciudad, ha de hacer frente a una serie de retos y tendencias, unas dadas por el entorno internacional, otras por el nacional o regional y otras por el local. Se recogen a continuación brevemente algunos de estos factores externos e internos que le afectan en su redefinición del modelo de ciudad.

 1.3- Tendencias internacionales

El entorno económico mundial es cada vez más abierto, globalizado y competitivo, con relaciones económicas y procesos productivos más descentralizados y especializados que canalizan el aprovechamiento de las ventajas competitivas en torno a la especialización regional.
 
Instituto Universitario de investigación  
En este sentido, el proceso de globalización y sus consecuencias se están produciendo en muy poco tiempo, ayudados por el rápido desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.


La realidad socioeconómica a la que se enfrentan, no sólo las empresas sino también las ciudades, hubiera sido impensable sólo unos años atrás, razón por la que se necesita un importante esfuerzo de imaginación para analizar e identificar cuáles serán las capacidades, bases y claves de la ventaja competitiva en este nuevo siglo y, de este modo, tomar rápidamente posiciones y elegir la estrategia adecuada.
 
Además, el proceso de globalización viene acompañado de un nuevo proceso de urbanización y concentración de la población que convierte a las áreas metropolitanas en centros de innovación, núcleos de mercado, así como en polos de educación, de investigación, de asistencia sanitaria cualificada, de transporte, de arte, de integración multicultural, de turismo, de ocio, etc., con enorme potencial para la generación de riqueza. Sin olvidar, por otra parte, que las ciudades son los núcleos donde los problemas sociales, urbanísticos y de todo tipo se manifiestan con mayor crudeza.

Por otra parte y en consonancia con los fenómenos mencionados anteriormente, en un mundo cada vez más globalizado, la capacidad de crecimiento y desarrollo regional depende cada vez más de factores intangibles como el conocimiento y la innovación, capaces de convertir nuevas ideas en procesos y productos innovadores, crear una base empresarial portadora de riqueza y enriquecer de manera decisiva el tejido social. Pero esta nueva “Sociedad del Conocimiento” trae consigo nuevos retos, especialmente los derivados del necesario impulso a las nuevas tecnologías, así como las nuevas exigencias formativas que los tradicionales sistemas educativos no pueden cubrir en su totalidad y que son la base de un capital humano preparado para los nuevos desafíos.

Hay que tener presente que la riqueza real y el activo esencial de una ciudad son las personas que la forman. El desarrollo humano y la calidad de vida son la meta a perseguir en cualquier proceso estratégico urbano.

Por eso, junto a estos factores que se han convertido en fundamentales para el desarrollo del territorio y que se basan en la incorporación de la sociedad a las nuevas formas de trabajo, a las nuevas relaciones de convivencia y los nuevos modelos de gestión, las nuevas estrategias metropolitanas también centran sus objetivos en la regeneración urbana y medioambiental. En este sentido, tal regeneración urbana y medioambiental se convierte en una condición previa para el planteamiento y consecución de metas y objetivos, garantizando unas provisiones de infraestructuras adecuadas, aprovechando al máximo las potencialidades de la ciudad, corrigiendo desequilibrios estructurales y revitalizando áreas deprimidas. Se trata de un proceso donde el dinamismo y la vitalidad del entorno urbano son los elementos que garantizan la aparición de nuevas ideas y las personas capaces de generarlas.

Pero además, se abren paso nuevos valores de convivencia que responden a la evolución política, social, económica y tecnológica, a los que debe responder la estrategia de desarrollo. En estos valores prima la importancia de las personas para convertir la ciudad en una comunidad con intereses comunes y visión de futuro, el orgullo cívico que refuerza la identidad de las personas con su ciudad, la multiculturalidad que surge de la ciudad como receptora de población y como integradora en una visión común, y la conciencia de sostenibilidad no sólo desde el punto de vista medioambiental, sino también social y económico.

En definitiva, una concepción de la realidad que obliga a un cambio de mentalidad en todo tipo de agentes sociales, a una mente abierta, a planteamientos alternativos y sugerentes, a la comunicación y colaboración, a la imaginación, a lo nuevo, a lo diferente, a lo innovador… que permita dirigir con acierto los recursos escasos a proyectos e inversiones clave.

Todos estos retos, tanto los compartidos por todas las comunidades como los específicos de cada ciudad, tienen en la cooperación público-privada la base del éxito de las iniciativas que se pongan en marcha. La movilización y colaboración de todos los agentes se convierte en piedra angular del proceso de integración y articulación social.

 1.4- Elementos propios

En los últimos años se han consolidado ciertos aspectos que inciden en la evolución de la ciudad de Málaga y la definición del objetivo de ciudad que se pretende, planteando nuevos desafíos y oportunidades en su desarrollo estratégico. Uno de los principales se refiere a la realidad metropolitana de Málaga, que requiere la coordinación de esfuerzos entre instituciones y la necesidad de compartir parcelas de decisión hasta ahora en manos de los municipios respectivos.

Además de la necesaria colaboración y coordinación en el desarrollo metropolitano en todos los ámbitos, esta realidad metropolitana realza también la necesidad de una vertebración del territorio en su conjunto y de la propia ciudad (entre barrios). El desarrollo de las infraestructuras ha sido el aspecto principal del inicio del proceso de revitalización de Málaga. En los últimos años se han producido avances que pueden cambiar por completo el mapa de accesibilidad y movilidad de todo el área metropolitana, si bien quedan importantes proyectos por impulsar y concluir. Por tanto, no todo está hecho en este campo, pues las deficiencias son muchas y se precisa de grandes dosis de imaginación para avanzar en soluciones reales a los problemas.

Otro gran elemento a destacar sobre Málaga respecto a su importancia en el diseño estratégico, es su localización estratégica. Una localización que sitúa a Málaga en posición de constituirse en ciudad de referencia del arco mediterráneo. El valor de la posición geográfica de las ciudades se mide en gran parte por la eficacia de su conexión a los sistemas de transporte internacional. En este sentido, el enclave geoestratégico en el que se sitúa Málaga (y su entorno metropolitano) le coloca como punto de conexiones y comunicaciones fundamental, y no sólo como referencia en las relaciones con África, sino también con Europa y con el resto de España.

Esta localización privilegiada, unida a la recuperación del mar como gran activo de la ciudad, proporciona nuevas posibilidades de desarrollo en todos los ámbitos y la apertura de horizontes y retos diferentes en cuanto a nuevas actividades económicas y sociales, mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, y la apertura como una ciudad mediterránea y solidaria. Pero, además, la recuperación del mar ofrece retos añadidos como la regeneración del litoral y el saneamiento integral, necesarios en cualquier área costera de vanguardia.

Además, Málaga cuenta con la capitalidad turística de la Costa del Sol. Este importante activo debe servir a Málaga para consolidarse y posicionarse para hacer frente a las nuevas tendencias de un turismo cultural y de ocio (amén de otros tipos de turismo como el de negocios) con un mercado creciente, y seguir siendo uno de los principales motores socioeconómicos de la metrópoli.

En los próximos años se producirá también un auge del turismo residencial y de idiomas, en los que la metrópoli está despuntando cada vez con más fuerza

.Las distintas iniciativas dirigidas a asociar la imagen de la Málaga metropolitana a la de innovación y calidad, pasan también por la cultura como uno de los motores de desarrollo fundamental en términos sociales, económicos y lúdicos.

Málaga ha de saber potenciar los más de tres mil años de historia, que se condensan en un espacio tan reducido como el Centro Histórico de la ciudad, y que impregnan la vida y las costumbres de la ciudad.

Figuras célebres y malagueños ilustres se van recuperando del pasado para enriquecer el futuro de la metrópoli. En este sentido, la figura de Picasso va a ser un auténtico revulsivo para la provincia, tanto desde el punto de vista artístico y cultural, como desde el económico y social.
  Alcazaba
 
En la sociedad del conocimiento, la cultura desempeña un papel decisivo y Málaga cuenta con elementos potenciales que pueden aprovechar las sinergias derivadas de los aspectos mencionados anteriormente. Entre estos factores se hayan la Universidad y el Parque Tecnológico de Andalucía, como los dos grandes ejes sobre los que habrá de girar la creación de una nueva ciudad del conocimiento. El apoyo a la investigación científica y a la innovación en todos los campos, con un uso cada vez más intensivo de las nuevas tecnologías, serán un objetivo que transformará a la metrópoli en el marco andaluz y español.
 

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